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Cuando me preguntan, “¿qué le enseñas a tus hijos?”, viene a mi mente cualquier cantidad de saberes, competencias y habilidades.

Primero, enseño comprensión de lectura, que es lo básico, junto con la lógica matemática para que pueda aprender cualquier cosa de ahí en adelante. También a escribir en el computador (mecanografía), porque ahora que estamos en la era digital, debemos ser maestros en manejar un computador y hacerlo de manera rápida y efectiva. Y el acceso a las herramientas tecnológicas virtuales como Khan Academy, Duolingo, Code.org entre otros.

Igualmente, competencias como la verbalización de los sentimientos, el manejo de la frustración, el diálogo, el respeto por la palabra, y la oratoria, que es la comunicación de las ideas de forma persuasiva y elegante.

También habilidades como bailar, tan importante para desarrollar confianza y coordinación, aparte de ser muy divertido; cocinar, para que sea autónomo e independiente; hacer aseo y tender una buena cama que tanto sirve, porque al final del día, así no hayas completado lo que querías hacer, puedes volver en la noche a una buena cama tendida y limpia.

Sin embargo, por muchos años, olvidé un tema demasiado importante para seguir ignorándolo en estos años de homeschooling. Es el tema de la inteligencia financiera. ¿Por qué lo ignoré? No lo se. Yo estudié Finanzas y Relaciones Internacionales, dos carreras en una y me demoré 6 años haciendo los 10 semestres de finanzas, incontables horas de contabilidad, costos, economía nacional e internacional, análisis financiero, finanzas públicas y corporativas, sistema monetario, manejo financiero, mercados financieros y un montón de materias más que no recuerdo.

Estudié todo eso ¿para qué? Paraguayo (es broma). En serio, ¿para qué? Desafortunadamente, toda esa teoría no vio la práctica hasta que me casé, tuve hijos y perdimos más de US$120,000. Bueno, obtuve un título universitario que dice que soy graduada de Finanzas y Relaciones Internacionales del Externado de Colombia, una universidad muy prestigiosa de Bogotá.

Hoy, el tema de las finanzas ya no lo puedo ignorar, porque el mundo está cambiando y este dinero físico que vemos no se sabe hasta cuándo va a existir. Desde el oro y la sal, pasando por las tarjetas de débito, crédito y el papel moneda, para ahora ver dinero virtual en una sucursal virtual junto con las monedas digitales o criptomonedas.

Ese es el presente nuestro, el futuro de nuestros hijos. Hoy más que nunca, nuestros niños deben tener inteligencia financiera con la cual aprendan a pensar como ricos y no como pobres o de clase media. Donde ellos puedan conocer de primera mano lo que es tener un negocio (como Daniel que hizo su primer negocio a los 13 años, vendiendo helados y Nicolás, que a sus 17 mostraba apartamentos y si los alquilaban o vendían ganaba una comisión).

Los niños necesitan experimentar el manejo de un presupuesto, escribir los gastos y saber qué hacer y cómo invertir sus ganancias. Pero para eso, los padres necesitamos estar educados primero.

Si eres exitoso en este tema, ¡felicitaciones! Eres de los pocos padres que tiene claro el tema de las finanzas. Si no, te sugiero tomes el curso en línea de Visión y Liderazgo, Transforma tu Realidad Financiera, disponible en www.visionyliderazgo.com/finanzas para que aprendas herramientas prácticas de cómo manejar tus ingresos. Después, ya estarás listo para educar financieramente a tus hijos, porque la mejor educación y el mejor aprendizaje se da con el ejemplo.

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